Se ha especulado mucho con la posibilidad de apilar láminas individuales de grafeno entre capas de materiales aislantes para crear dispositivos electrónicos de propiedades únicas. Había dudas de la posibilidad de hacerlo sin perder sus excelentes propiedades como conductor de electricidad y calor.
En el proceso de fabricación de estos «sándwiches» de grafeno es inevitable que se acumulen, entre capa y capa, otros materiales no deseados. Estas moléculas intrusas pueden debilitar las cualidades de la estructura general y empeorar su rendimiento. ¿Y cómo saber si están ahí, o cuánto afectan? Desde fuera no se puede ver nada. Un grupo de investigadores británicos ha decidido hacer un corte transversal, «abrir la tarta», y ver qué encontraban en sus tripas.
Seguir leyendo... (noticia en ABC)