En el momento de redacción de este artículo, faltará un mes para que Elektor se traslade. Después de 40 años cambiamos la ciudad de Beek, en Limburgo (NL) por Limbricht, cerca de Sittard (NL). Y como en todos los traslados, la cuestión es llevarse el mínimo de cosas posibles al nuevo lugar y tirar el máximo de trastos antes de ponerse a embalar de verdad. A veces provoca un poco de pena o melancolía, pero hay que ser realistas. Si hay algo que lleva un par de años en el armario sin que nadie lo use, la posibilidad de que te haga falta más adelante es insignificante. ¿Para qué tomarse la molestia de embalarlo y cargar con ello? Sin embargo, sigue sin ser fácil tirar las cosas sin más, especialmente si piensas lo que costaron en su día... Nuestra colección de libros de consulta fue una de las víctimas de la limpieza. En su momento fueron las “biblias” de la electrónica, pero considerando que a lo largo de los últimos años apenas han dejado la estantería, es comprensible que no les hayamos reservado un espacio.