A menudo nos llaman personas que han leído Elektor durante años, y que ahora por su edad dejan la electrónica. Entonces suelen preguntarnos si nos interesa su colección de nuestra revista, que han ido guardando religiosamente. Pero también nos preguntan si queremos ver o tener el inventario de su lugar de trabajo por si encontramos algo que podamos aprovechar. Generalmente no dejamos pasar estas oportunidades.