El nuevo milenio empezó con una constante subida en los precios de la energía y en consecuencia una nueva oleada ecológica ― que desde entonces también abarcaba a la electrónica. Y ningún fabricante podía permitirse ya enfrentarse a la tendencia hacia más funciones simplemente con más transistores y aún más consumo de corriente, incluso aunque no fuera imperativo por razones ecológicas...